Cómo rezar el Padrenuestro

El Padrenuestro viene del Evangelio de Mateo y existe una versión más corta en el Evangelio de Lucas. Es una de las oraciones cristianas más populares, si no la más popular.

«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal».

Mateo 6:9-13

¿Qué es el Padrenuestro?

El Padrenuestro está compuesto por siete versos y probablemente fue escrito originalmente en arameo. A los siete versos de la oración con frecuencia se les llama las siete peticiones. Santo Tomás de Aquino escribe que estas peticiones no solo contienen todo lo que podríamos querer, sino que también están escritas en la secuencia en que deberían estar . Las tres primeras nos atraen hacia la gloria del Padre, dándole alabanza. Estas cuatro últimas piden su ayuda y le confían nuestros pecados y nuestras debilidades a su gracia.

Raíces bíblicas

Como se señaló anteriormente, encontramos el Padrenuestro en dos libros del Nuevo Testamento: Mateo y Lucas. Sin embargo, la oración no aparece en la misma forma ni en el mismo lugar en los dos evangelios. En Mateo, el Padrenuestro está incrustado en el Sermón del Monte, cuando Jesús les enseña a sus seguidores cómo rezar con humildad.

«Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Pero cuando oren, ve a tu habitación interior, cierra la puerta y reza a tu Padre en secreto. y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo».

Mateo 6:5-8

En el Evangelio de Lucas, el Padrenuestro es la respuesta de Jesús ante la petición de sus discípulos: «Señor, ensénanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos» (Lucas 11.1). Entonces, Jesús responde con una versión ligeramente más corta del Padrenuestro que la que encontramos en el Evangelio de Mateo. Los estudiosos aún debaten sus diferencias. Sin embargo, los dos contextos nos muestran por qué rezamos el Padrenuestro.

Contexto de Mateo

En el Evangelio de Mateo, Jesús nos proporciona algunos principios para rezar. Él nos anima a que recemos solos, en el silencio, para que podamos hablar mejor con Dios y escucharlo. Antes de presentar el Padrenuestro, Mateo (Mateo 6:8) nos dice algo esencial: «vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo». Cuando nos faltan palabras para orar, recurre al Padrenuestro con intención. Ya sea que oremos con gratitud o con acción de gracias o que oremos pidiendo orientación o perdón, Dios siempre sabe lo que necesitamos. ¡Todo lo que tenemos que hacer es invocarlo!

Contexto de Lucas

Cuando Jesús nos dio el Padrenuestro después de que los discípulos le preguntaran cómo rezar, no se trataba solo de las palabras de la oración misma. Aunque tienen mucho significado (vea «Cómo rezar» abajo), el Padrenuestro también es una plantilla de cómo acercarnos a Dios y hablar con él. Lo llamamos, lo glorificamos, nos rendimos ante su voluntad y le pedimos alimento, perdón y orientación. Pensar que el Padrenuestro es una plantilla nos recuerda que podemos hablar con Dios sobre cualquier cosa en oración.

¿Por qué rezamos el Padrenuestro?

Los dos relatos que aparecen en la Escritura sobre el Padrenuestro en Lucas y Mateo demuestran el poder de esta oración tradicional para muchas intenciones y peticiones. Todo lo que necesitamos hacer es invocarlo (Mateo) y acercarnos a nuestra conversación con él con intención (Lucas). Por eso rezamos el Padrenuestro: para hablar con Dios con intención.

«El Padrenuestro contiene todas las peticiones posibles; no podemos concebir ninguna oración que no esté ya contenida en ella. Es a la oración lo que Cristo es a la humanidad. Es imposible decirla de una sola vez, prestándole la mayor atención posible a cada palabra, sin un cambio, infinitesimal tal vez pero real, que tenga lugar en el alma».

Simone Weil

¿Cuándo rezamos el Padrenuestro?

Rezamos el Padrenuestro como comunidad durante la misa. También podemos decir esta oración en todo momento: para comenzar o terminar nuestro tiempo de oración, cuando estamos estresados o agradecidos y cuando despertamos o antes de dormirnos.

Cómo rezar el Padrenuestro (verso por verso)

Reza el Padrenuestro en Hallow.
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Hemos desglosado el significado de cada verso del Padrenuestro. En resumen, decimos esta oración con la esperanza de que Dios nos cambie cada vez que rezamos estas palabras.

Padrenuestro

Como se señaló anteriormente, las tres primeras peticiones nos llevan hacia la gloria del Padre, dándole alabanza y dándole nombre a nuestra relación con él.

El amor que Dios nos tiene es el amor incondicional, íntimo y universal de un padre. Al decir quién es, Dios nos muestra quiénes somos. Si Dios es nuestro Padre, nosotros somos sus hijos e hijas. Entonces nos invita a acercarnos a Dios con la confianza que tienen los niños y a amar como él ama. Jesús nos enseñó a usar la palabra “nuestro”. Las buenas noticias son para nosotros, para todos. En el resto de la oración, usamos la palabra “nosotros”. Esta oración no excluye a nadie. El amor y la paternidad de Dios son para todos nosotros.

Que estás en el cielo

Según el Catecismo de la Iglesia católica, el cielo «no designa un lugar, sino un modo de ser; no significa que Dios está distante sino que es majestuoso». Continuando, leemos: «Nuestro Padre no está “en otro lado”: Él trasciende todo lo que podemos concebir de su santidad».

Todos nos movemos hacia nuestro último hogar en la casa de nuestro Padre, un lugar que no es como muchas veces lo imaginamos, sino un estado de gracia, alegría y paz verdadera. Es allí donde Dios reside y donde nos invita a estar con él ahora y toda la eternidad.

Santificado sea tu nombre

En todas las Escrituras hay un énfasis permanente en el nombre de Dios. Para que Dios nos dé su nombre, él nos muestra que no es un ser desconectado de nosotros. Por el contrario, Dios está cerca de nosotros, dedicado a nosotros y profundamente personal. La palabra santificar significa reverenciar, honrar, respetar, hacer santo. Tenemos el privilegio de conocer el nombre de Dios y de invocarlo. Tenemos la libertad de irrespetar el nombre de Dios, avergonzarlo o glorificarlo y santificarlo. Cuando rezamos el Padrenuestro, reconocemos la santidad del nombre de Dios. Y también rezamos para que podamos santificar su nombre por medio de nuestras vidas.

Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo

Jesús resume todos los mandamientos en uno: amar a Dios y amarse unos a otros como Dios nos ama. Este mandamiento expresa la voluntad de Dios. Eso parece sencillo hasta que nos damos cuenta de lo radical que es el amor: el amor es Jesús crucificado que murió por nuestros pecados. El amor es la base del reino que Jesús nos enseñó. Es un reino donde el primero será el último y el último será el primero.

Cuando rezamos “venga tu reino”, le pedimos a Jesús que cumpla su promesa de que volverá el último día. También le pedimos a Dios que traiga su reino aquí y ahora para que podamos reflejarlo en nuestras propias vidas. Eso cultiva nuestro deseo de darles un anticipo del cielo a todas las personas que nos encontramos.

Aprendemos a estar abiertos a la voluntad de Dios y construir su reino en la tierra mediante la oración. Cada vez que rezamos el Padrenuestro, le pedimos a Dios que guíe la entrega de nuestra voluntad y ponga nuestra confianza totalmente en él. Al desear la voluntad de Dios por encima de la nuestra, soltamos el control. Es solo después de nuestra rendición que nos volvemos más nosotros que nunca. Solo entonces podemos amar como Dios ama y permitir que su reino florezca.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Ahora entramos a la segunda mitad del Padrenuestro, en la que le pedimos ayuda a Dios.

Cuando Dios salvó a los israelitas de la esclavitud, los llevó al desierto. Y allí, todas las mañanas en el desierto, Dios les enviaba maná, hojuelas que se convirtieron en pan. Todo el mundo podía comer su porción todos los días, pero el maná se pudría si trataban de guardarlo durante la noche. Al enseñarnos a pedir nuestro pan de cada día, Jesús nos llama a que encontremos la paz al confiar en que él proveerá todos los días, tal como lo hizo con los israelitas. Dios quiere que estemos plenamente presentes, no mirando hacia atrás con pesar ni hacia adelante con ansiedad, sino amar y servir donde estamos aquí y ahora.

Al ir más allá del pan que Dios les dio a los israelitas, en Juan 6, Jesús declara: «Yo soy el pan de vida; el que viene a mí nunca tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed». Cuando pedimos nuestro pan de cada día, reconocemos que el Padre nos da a Jesús en la Eucaristía como nuestro alimento más verdadero. Jesús es el pan diario que necesitamos, pues nos alimenta, nos llena y nos lleva a la vida eterna.

Y perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden

La primera parte de esta petición está condicionada a la segunda: para ser perdonados, hay que perdonar. Cuando no reconocemos el perdón que Dios nos ha dado y lo rechazamos, nos alejamos de Dios y también alejamos a los demás de él. Solo podemos perdonar porque a nosotros también nos han perdonado. Jesús nos muestra cómo y nos da fuerza para hacer lo que él hizo al perdonarnos primero. Mediante la oración, la búsqueda de consejos de mentores espirituales y la recepción de sacramentos, como la Eucaristía y la Reconciliación, Dios derrama su gracia sobre nosotros y forja en nosotros la capacidad de perdonar. Al incluir esta petición en el Padrenuestro, Jesús nos recuerda que no podemos darle nuestro corazón plenamente a Dios si hay alguna hostilidad hacia los demás.

Y no nos dejes caer en tentación mas líbranos del mal.

La redacción de esta petición es confusa debido a la dificultad de traducir del griego original al inglés. Puede parecer que le estamos pidiendo a Dios que no nos lleve a la tentación, pero Dios no puede tentarnos contra sí mismo. Por el contrario, Dios quiere liberarnos del mal. Así que, en esta petición, le pedimos a Dios que no nos permita tomar el camino que conduce al pecado.

Recurrimos a Dios y le pedimos que nos ayude a distinguir entre su voz y las voces que tratan de alejarnos de él. Podemos distinguir entre estas voces haciéndonos preguntas como: ¿este pensamiento o deseo me acerca a Dios? ¿Esto me abre a la bondad, a la verdad y a la belleza? ¿Esta acción les mostrará el amor de Dios a los demás y a mí mismo?

Amén.

Que significa «que así sea», cuando declaramos «amén», estamos diciendo que creemos y somos serios en cuanto a todo aquello por lo que acabamos de rezar.


Puedes rezar el Padrenuestro en español y en arameo, con la guía de Jonathan Roumie de The Chosen (Los elegidos), en Hallow. Encontrarás la meditación en profundidad sobre el Padrenuestro en la pestaña Desafíos de la aplicación. ¡Tenemos muchas ganas de rezar contigo!

Deja que tu vida se transforme con esta oración que Dios mismo nos dio.

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